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“Canté fuerte pero no se escuchaba”… “¡No sé qué pasó!”…”Sonaba bien en el ensayo”… “¡Saturó!”… “Se viciaba el micrófono”… “Se me acabó la voz”.

Frases comunes entre los que hemos sido víctimas del fantasma del audio en vivo. Pero aquí es donde nacen las preguntas: ¿Qué tanto conoces de los procesos  que se aplican en tu voz a través de un sistema de sonido? y ¿Qué haces para mejorar la calidad de tus presentaciones?

Aquí unos consejos:

Cada show es diferente y existen muchos factores que potencialmente podrían  terminar en  desastre total. La retroalimentación, el mal monitoreo, instrumentos que sobrepasan el volumen de la voz,  la saturación y el efecto de proximidad  son algunos de los males que siempre nos acosarán a la hora de subir al escenario. Siempre tendremos algo o alguien a quien señalar como agente del caos y de la destrucción; Al ingeniero en audio (FOH), al stage manager,  al recinto y sus cualidades acústicas,  al mal clima, a la pirotecnia o incluso al hielo seco. Pero la neta, es que  nadie es responsable del resultado de nuestro trabajo más que nosotros mismos… los cantantes.  Nosotros somos parte del problema y  parte de la solución.

Primero la técnica.

 La técnica operística sin lugar a duda es un excelente camino. Pero es un método muy antiguo, diseñado para cantar sin transductores (micrófonos o bocinas) y ningún tipo de amplificación analógica. Ahora contamos con tecnología que hace posible cantar frente a cientos de miles de personas en estadios o explanadas, sin que el público pierda un solo detalle. El alcance de la voz, ya no depende del nivel de presión sonora (spl) con el que sale de nuestro aparato fonador. Ahora existen nuevos métodos de canto que aprovechan las diferentes innovaciones del audio de una forma más inteligente y con mayor eficiencia.

Cuando tu voz es captada por un micrófono, se transduce en señal analógica y es enviada a un preamplificador. A esto se le llama etapa de ganancia. Lo que queremos es que dicha señal alcance un nivel nominal, es decir que no le falte ni le sobre galleta. Si le sobra ganancia va a saturar, si le falta, va estar cerca de la señal de ruido y no queremos que esto suceda. Aquí es donde el ingeniero en audio se pone a parir chayotes. Porque los parámetros de ganancia se determinarán de acuerdo a tu forma de cantar. Si cantas con una intensidad muy variada, o si la distancia con el micrófono es  inconstante, los parámetros van a cambiar a cada rato y nadie va a poder adivinarte.

La solución está en controlar la dinámica. El rango dinámico es la distancia que existe entre el volumen más bajo y más alto de un sonido, en este caso hablamos de la voz.  No es lo mismo intensión que intensidad,  si eres capaz de reducir la dinámica al máximo sin sacrificar el feeling, ya estás del otro lado.  Aprovecha las diferentes coloraturas (nariz, pecho, boca y cabeza) para darle variedad a tu interpretación, practica ejercicios de colocación y relajación  para poder aprovechar todos tus recursos vocales sin lastimarte. A grandes rasgos, se trata de no cantar tan duro ni tan quedito, de tal manera que puedas tener el micrófono siempre súper cerca de la boca. Así evitarás efecto de proximidad, minimizarás el riesgo de feedback, harás posible que el ingeniero en audio te envíe señal a monitores, facilitarás el trabajo de post producción ya que habrá menos bleeding, te ahorrarás la fatiga (en caso de gira es extremadamente útil),  y sonarás mucho mejor. Si te piden que cantes “fuerte”, acércate más al micro y punto, no puedes hacer más. Tiene lógica ¿no?

El siguiente paso es la microfonía.

Cualquier guitarrista decente conoce las diferencias entre las pastillas single coil o humbucker. Los bateristas profesionales entienden perfectamente las diferencias entre cada tarola, parche, baqueta y platillo. No se diga de los tecladistas, bajistas, saxofonistas y todo tipo de instrumentista. Si ellos conocen sus herramientas ¿Por qué nosotros no?

El problema más frecuente  es el feedback o la retroalimentación. Normalmente sucede a la hora combinar la microfonía y el monitoreo. Mientras más micrófonos y monitores tengas en el escenario, mayor es el potencial de feedback. Al estar cerca de un monitor, el micrófono recibe su propia señal una y otra vez hasta el infinito, de ahí que el sonido “se vicie” (retroalimente). Usar una buena técnica y tener una etapa de ganancia estable, ayudará mucho a reducir las posibilidades de desastre como lo mencionamos antes. Hay aparatos periféricos que ayudan a controlar el feedback, como ecualizadores gráficos, supresores automáticos, etc. Pero el punto de partida para minimizar este problema, es una buena elección, colocación o distribución de micrófonos y monitores en el escenario. Para eso se hace el input list, el rider y el stage plot, pero eso es otro tema.

Hay muchísimas marcas, modelos y tipos de micrófonos, hablar de ellos nos tomaría una eternidad y es especialidad de otra area… a nosotros los cantantes nos interesa dividirlos en dos:

  1. Por patrón polar:
  • Cardioide: Si nos fijamos bien, los micrófonos que utilizamos comúnmente en vivo tienen el dibujo de un corazón invertido en alguna parte. Significa que su capsula es cardioide o unidireccional. Esto quiere decir que su rango de captación es más sensible por la parte frontal que por la parte trasera. Es importante conocer el patrón polar para decidir en donde colocar tu monitor. En este caso lo puedes colocar detrás del micrófono, justo frente a ti,  puesto que la sensibilidad a 180 grados es casi nula. Así ayudaras a reducir el feedback. Un ejemplo es el clásico SM58 de Shure (Dinámico/Cardioide).
  • Supercardioide: Muy parecido al carioide, pero al estar bien colocado, puede ser mejor dirigido a la fuente de sonido y reducir el ruido de ambiente. La diferencia radica en que tiene cierta sensibilidad en la parte trasera. Colocar el monitor justo detrás de este micrófono podría ser un error. Lo ideal es colocarlo a 126 grados. Es decir, atrás y un poco a los lados. También hay hipercardioide. Yo uso un BETA 58A (Dinámico/Supercardioide) en cada concierto… altamente recomendable.
  • Bidireccional o figura 8: Su nombre lo dice todo, recibe de igual forma por ambos lados. No tiene caso usarlo para cantar en vivo, salvo que exista alguna justificación muy sólida.
  • Omnidireccional: Capta de igual forma en sus 360 grados.
  1. Por tipo de transductor:
  • Dinámicos: El micrófono  por excelencia en los conciertos. Resistente a la temperatura, a la humedad y la presión sonora elevada. Por diseño es menos sensible (una gran ventaja en el escenario). No son costosos y son de batalla. Cito nuevamente el ejemplo del  Shure SM58 que todos conocemos.
  • Condensador: Micrófonos más  delicados y costosos. Por lo general los podemos encontrar en estudios de grabación. Es raro ver a cantantes con micrófonos de este tipo en el escenario, pero sí hay casos. Al tener mayor sensibilidad y mejor respuesta de frecuencia, son más difíciles de controlar en condiciones variables y caóticas como las de un concierto. Muchos tienen cambio de patrón polar y atenuador, pero no están diseñados para la batalla ni el ajetreo. Con buena preparación y cuidado pueden ser bien utilizados en vivo, aunque no es para novatos. Un ejemplo claro son los famosos Blue Bird, que aparte de sonar decente, tienen un look espectacular.

NOTA: Hay combinaciones de micrófonos. Dinámicos/supercardioides. Condensador/bidireccionales y un sin número de posibilidades. Cada uno trae en su manual el patrón polar, su rango de captación y su respuesta de frecuencia. Omití por practicidad otros tipos de micrófonos como los de listón, shotgun, parabólicos, etc. Pero eso es harina de otro costal.

Por último pero no menos importante… La tecnología:

Lo principal es la voz, una buena técnica y una correcta microfonía. Pero existen muchos pedales y pedaleras, gadgets y aparatos periféricos que pueden ayudar a diseñar, corregir o mejorar nuestro sonido. Los principales:

  • Noise Gate: Compuerta de ruido. Corta cualquier sonido por debajo de los parámetros que se indiquen en el treshold (umbral), es recomendable ajustarlo contra la intensidad más baja, teniendo cuidado de que no corte frases de la propia voz.
  • Feedback Supressor: Es un algoritmo diseñado para detectar las frecuencias que se están retroalimentando. Una vez identificadas, las atenúa como si fuera un ecualizador gráfico. Es una gran herramienta, yo llevo uno a todos lados.
  • Compresor: Reduce el rango dinámico, pero incrementa el riesgo de feedback. Se ajusta probando el punto más bajo y el más alto de la voz. Bien configurado, ayuda a resaltar el ataque de la voz. Habrá quien diga lo contrario, pero personalmente, prefiero utilizarlo después del supresor de feedback y el noise gate en la misma cadena de procesos. Hay que utilizarlo con mesura.
  • Ecualizador: Es un procesador que trabaja sobre el contenido armónico de una señal, es decir el timbre. No modifica la altura, ni la duración, ni la intensidad. Sirve para atenuar o amplificar frecuencias y por lo general se utiliza con el fin de asignar un espacio a cada sonido dentro del espectro audible. Mientras más frecuencias agudas se resalten, la voz será más nítida y clara, o más chillona y molesta, todo depende. Ecualizar significa igualar… es toda una ciencia.
  • Reverb: Repite una señal para emular las condiciones acústicas de un espacio. Puede sonar a una cabina de teléfono pequeña o a un foro enorme para conciertos, depende de su configuración. A veces no es necesario ya que el recinto tiene sus propias condiciones.
  • Delay: Un procesador de tiempo similar al reverb,  repite la señal arriba de 100 ms para que sea interpretada como un eco. Se puede sincronizar incluso al beat de la música para lograr efectos con fines creativos.
  • Pitch o Tune: Es un hecho que actualmente el corrector de tono es una herramienta muy utilizada en casi cualquier grabación de estudio, pero para los shows en vivo, es otro boleto. Hay procesadores costosísimos  que seguramente ayudan a mejorar el tono de aquellos con problemas de afinación. Pero las presentaciones económicas de este tipo de productos solamente ayudan a corregir detalles. Se encuentran cromáticos o por escala. En mi experiencia, es preferible prescindir de ellos, ya que a pesar de tener interfaces intuitivas, a veces el corrector de tono puede hacer intervalos de segunda menor y disonancias bastante alarmantes en una presentación. Mejor ensayar y hacer frente a los errores que hubo, hay y seguirá habiendo por los siglos de los siglos.

Eso es todo, espero que este documento les sea de utilidad. Les comparto esta info bajo reserva de que nadie experimenta en cabeza ajena.

Mi nombre es Mónica Guerrero. Vivo en la Ciudad de México. Soy cantante de CIUDADANO CERO, una banda original de Rock Latino. Cada presentación, pequeña o grande es un reto y esta es mi experiencia. Ustedes… ¿Qué consejos comparten para este maravilloso foro llamado Cántele? Participen.

Equipo editorial RevistaTBN.

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