Síguenos

Noticias Comments (0) |

Juanga de sur a sur: México (entrega #2)

Hoy es la segunda entrega de testimonios sobre Juan Gabriel y la influencia que tuvo en la vida de diferentes personas en el continente latinoamericano, quiero voltear la mirada hacia el sur, bajar de México hasta Argentina e ir rastreando y contrastando aquellas anécdotas y reflexiones que han surgido en torno a este personaje que no solo fue una de las figuras más influyentes y unificadoras de México, sino de toda hispanoamerica.

Transcribiré el testimonio de amigxs-colaboradorxs, músicxs, de distintos países del cono sur que me han permitido publicar sus textos. De esta forma ir dibujando y desdibujando a este personaje que logró trascender clases sociales y opciones de género entre su público, y que se convirtió en un referente aún cuando sus opciones siempre transgredieron el status quo. Nos demostró que la música puede saltarse constructos sociales y unificar, en los mínimos comunes que aún conservamos como especie.

(entrega 2 · México)

¿Es tan importante la enunciación? ¿Es tan importante que la palabra sea dicha? Esa reflexión es a la que me lleva Juan Gabriel, en estos días funestos (que hasta el cielo llora). He leído que nunca dijo, con la palabra hablada, que elle era marica. Pero, nos dejo una lección, el lenguaje no está sólo ahí, en lo hablado. El lenguaje es también imágenes, es la voz, el lenguaje es cuerpo, es materia viva, el lenguaje son prótesis, es escritura. Nuestra excelsa divinidad maricabrona nos lo dijo: “lo que se ve, no se pregunta”. O sea, mis muchachas no busquen la enunciación en mis palabras, encuéntrenla en mi cuerpa desestratificada. En su grácil morbidez que va quebrando el cuerpo hétero. En su vibrátil y femenina voz. Búsquenlo en su corporalidad entere. En lo jotamente destellante de su ropa. En la expresión de la cara. Ella era la mariconería hecha imagen. Invadiendo televisores, invadiendo. No somos jotas solo con la enunciación. Somos jotos de cuerpo entero. Somos maricas en esos lugares donde nos tomamos la mano. Donde nos abrazamos. En donde la palabra no alcanza y necesitamos de la caricia, de la piel. En la grácil danza, loca danza, marica danza de nuestro andar. Somos en la carnalidad desaforada. En la brillantina, shakira y lentejuelas. Somos jotos, mas allá del lenguaje. Ese lenguaje, en el cual queremos enunciar, “soy homosexual”, nunca ha sido nuestro. Oh, Juanga gran estratega, decidió anunciarse desde otra lengua, no la lengua del colono, la lengua de la imagen, de la voz, de la danza. La imagen resistencia. La imagen desestratrificada. La voz que descodifica. El otro cuerpo.

Texto colaboración de Tadeo Cervantes (México): 21 veces primavera, unicornio furico, pricnesa cabatch patch.

https://corpodiscursividades.wordpress.com/

Imagen de portada:

“SAGRADO CORAZÓN DE PUÑAL” [2013]

Título: “Sagrado Corazón de Puñal”
Ilustración por: Medusczka
Técnica: Pintura acrílica
Serie: El Mujercito Charro
2013

Ver más en: http://medusczka.tumblr.com/post/71977416126/sagrado-coraz%C3%B3n-de-pu%C3%B1al-2013-on-flickr

Read more

Noticias Comments (0) |

Juanga de sur a sur: Ecuador (entrega #1)

Hoy comenzaré una serie de entregas con testimonios sobre Juan Gabriel y la influencia que tuvo en la vida de diferentes personas en el continente latinoamericano, quiero voltear la mirada hacia el sur, bajar de México hasta Argentina e ir rastreando y contrastando aquellas anécdotas y reflexiones que han surgido en torno a este personaje que no solo fue una de las figuras más influyentes y unificadoras de México, sino de toda hispanoamerica.

Transcribiré el testimonio de amigxs-colaboradorxs, músicxs, de distintos países del cono sur que me han permitido publicar sus textos. De esta forma ir dibujando y desdibujando a este personaje que logró trascender clases sociales y opciones de género entre su público, y que se convirtió en un referente aún cuando sus opciones siempre transgredieron el status quo. Nos demostró que la música puede saltarse constructos sociales y unificar, en los mínimos comunes, que aún conservamos como especie.

 

 

(entrega 1·ECUADOR)

Palabras al Juanga

El Juanga se merece al menos unas pocas palabras. No sé si le haga justicia. Pero merece algo de mi parte en su memoria. Si fue un tipo de mierda, no sé y me vale. Realmente no me importa si como artista era un ser respetable y admirable y fuera de escenario era un desgraciado a concepto de ustedes. Ese es criterio suyo. Me da igual. Su presencia e importancia en mi vida radica en otro lugar. Él es el primer músico que me prohibieron ver y escuchar en casa. Bueno, la verdad es que era inevitable escuchar su música. Sonaba en todas partes. Pero sus videos me los escondían. Una de mis imágenes más recurrentes de niño (en aquellos días en los que aún visitaba a la familia en esa conservadora y racista ciudad llamada Cayambe -Provincia de Pichincha, Ecuador), es la de la mano de una tía mía elevando al cielo la patilla de uno de mis primos. La jalaba con la rigidez y firmeza del castigo a la desobediencia. Lo castigaba por mirar los videos de Juanga que ella con tanto misterio escondía. Recuerdo cuando pasaban los conciertos qué él dio en Quito en el Coliseo Rumiñahui por televisión. Y que mi tía grabó en VHS para su oculto uso personal. Lo transmitían como a las dos de la mañana. Fuera de horario familiar. Cine C (el nombre del porno heterosexual de aquel entonces), lo transmitían casi a media noche. O al menos así lo recuerdo. Y si me traiciona la memoria, al menos cuenta un razonamiento-pregunta: ¿Qué sentido tenía ocultar a un par de niños y niñas un performance que fue público en otra ciudad muy cercana y que además era re-transmitido a nivel nacional? Y, además, ¿qué sentido tenía ocultar de la vista a un artista que sonaba con tanta frecuencia en todas las emisoras, radios, programas de TV, casas, fiestas, en todas partes y a todas horas? Parecía que ni el porno incomodaba tanto como Juangabriel. Porque el porno es un género mucho más conservador que toda la mierda que nos da Televisa año tras año a toda la comunidad Latinoamericana. Conservador por hetero-normativo y androcéntrico. En Cayambe, al menos en mi contexto familiar, era mil veces peor que te descubran mirando cantar y bailar a Juangabriel a que te encuentren tirando una pajita (chaqueta) con porno. Y como no, si con ese movimiento pelvico-gay fracturaba la estética del charro mexicano. Uno de los más importantes significantes masculinos y masculinizantes con los que nos relacionábamos (y nos relacionamos) a diario. Pero a esa voz y esa gracia, ni el más “mero mero” se podía resistir. Un tío mío en Quito decía de Juanga; “No sé por qué, pero este es el único maricón que me hace llorar”. Y lloraba, y sacaba el sentimiento, y decía que le dolía, que tenía miedos e incertidumbres. Hacía eso que el mandato masculino no permite que los hombres hagamos nunca: mostrar vulnerabilidad. Al otro día decía que disculpen, que estaba un poquito entradito en copas. Como para justifica y re-posicionar su figura de macho. Juangabriel no solo puso a los machos mexicanos a llorar, a darse permiso. Qué eso quede claro. No solo fue mi primer músico prohibido y el “maricón” que hacía llorar al más macho de mi hogar. También fue de mis primeras desobediencias. Porque claro, yo tarde o temprano llegué a esa tan maravillosa voz y a ese tan transgresor acto que implicaba su sola presencia afeminada vestida de mariachi. Después el cine nos quiso recomponer eso con Antonio Banderas, pero la estocada del performance del Juanga ya estaba dada. Yo me enganché y me la pasaba cantando sus temas y lo aplaudí hasta la hinchazón de mis palmas durante años y lo seguiré haciendo. Sin vergüenza, ni temor, ni reparo. Ahora que lo noto, mientras escribo estas líneas patojas y apresuradas, pienso que quizá por eso mi familia no se escandalizó tanto cuando el metal llegó a mi vida. Supongo que cantarle al diablo, al sexo hétero y a las drogas era más aceptable que la posibilidad de que optara por los mismos movimientos amanerados-pélvicos, pero talentosos de Juangabriel. Supongo que era preferible pelón-borracho-sucio-fumón (palabras que componían el estereotipo que se tenía del metalero) que charro y maricón. ¡Hasta siempre Juanga! Gracias por tantos años ayudando-me-nos a dar-me-nos permiso-s.

 

Miren el minuto 5:20 la mejor ‘bajadita’ del mundo

 

Colaboración de: Fabricio Hidalgo, escritor por defecto, psicoanalista por desgracia, licenciado en comunicación por título, metalero por convicción. Su tono sarcástico y frontal le caracteriza, es ese compañero de vida que escucha, y cuando habla siempre nos hará reunirnos bajo el estruendoso estallido de una carcajada.

Fotos: Amalia OP

Read more

Comparte con tus amigos.
Hide Buttons